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jueves, 5 de febrero de 2009

VOCACIÓN MATRIMONIAL II



Cuatro palabras constituyentes


Hay cuatro palabras que expresan cómo se funda la alianza de amor conyugal. Cuatro palabras que robustecen la relación conyugal. Y la recrean en la vida ordinaria.




1.Te reconozco


Nadie había visto en mi lo que tu has descubierto; desde que te conozco soy distinto; nadie me
había querido. Tú valoras mis cualidades; tú has creído en mí. Has confiado en mí. Me has conocido y reconocido más allá de las apariencias; más allá de mis rendimientos en los estudios o de mi posición social. Me has reconocido como una persona única, irrepetible. Me has visto cuando era invisible para muchos otros. Te has fijado en mí. Has despertado lo mejor de mi mismo. Me llamas a la superación; a ser digno de ti. Tu presencia es vocación y evocación para mí. Tu amor me llena de energía, da sentido nuevo a mi vida. Me reconozco a través de tu mirada de amor; te reconozco a través de la mía.


2.Te prometo


Me has dado tu palabra de amor; me has dicho que me quieres, que me eliges. La palabra es
promesa. Significa detener un poquito el tiempo; erguirse sobre su prisa devoradora. Me has dado estabilidad. Me has hecho confiar en la mirada al futuro. No has despejado todos los temores. Pero tu promesa de alianza me da seguridad y confianza en el fluir del cambio y del tiempo. Puedo arriesgarme contigo, gracias a tí. Soy capaz de mirar al futuro con ojos de confianza. Tú en mí, yo en ti. Juntos acometemos un proyecto de vida especial, único, irrepetible. Juntos dejaremos padre y madre…


3.Te comunico


Tanto el reconocimiento como la promesa se expresan en la palabra. Tal vez el flechazo comenzó
en la mirada, en la sonrisa. Pero la palabra es un ingrediente imprescindible. La vinculación se
expresa por la palabra; se renueva por la palabra. La comunicación es la que crea la trama de la
relación. Esto sucede en los grandes momentos como la declaración de amor, el sí de la boda o el sí de su renovación. Y sucede también en la comunicación de las pequeñas cosas de la vida cotidiana. En la medida en que la comunicación es personal e incluye los sentimientos personales, las alegrías, los enfados, las decepciones, esa relación sigue estando viva. Tiene color. Es estimulante para los cónyuges mismos. Contrarresta el aburrimiento. Va expresando tanto el deseo sexual como la ternura; tanto lo que te necesito cuanto lo que te amo. Se trata de una comunicación que no oculta las decepciones y las crisis; la unidad y la distancia.



4.Te perdono


No está de moda, en tiempos del complejo de inocencia. Pero uno de los dones del matrimonio es
la capacidad y el don de perdonar. La convivencia crea roces. Amar a alguien es darle la capacidad de herirme. Las personas que me resultan indiferentes no pueden herirme interiormente. No pueden decepcionarme porque propiamente hablando no espero nada de ellas. Pero la persona amada tiene un gran poder de herirme. Y a veces lo ejercita. Por acción. Por omisión u olvido. Por eso el perdón es un aprendizaje muy necesario en la vida de pareja. Y consta tanto del pedir perdón como de otorgar el perdón. La convivencia adulta y duradera no es posible entre un hombre y una mujer si no es a base del perdón. Perdonar es la capacidad de mirar a la persona y a su amor por mí. Es alejar la mirada de lo que ha hecho o dicho. Es ponerme en su lugar. Recibir o dar el perdón supone reconocer la vulnerabilidad propia y la de la otra persona, tocar y aceptar su debilidad y la mía. No soy irreprochable.


Matrimonios que viven así son una gran buena noticia para mi.


Bonifacio Fernández, cmf

lunes, 12 de enero de 2009

VOCACION MATRIMONIAL...

Sí, sí, es verdad que este blog es fundamentamente un espacio para hablar de la opción por la VIDA CONSAGRADA TEATINA... expresada en el servicio a la Iglesia como sacerdote, religioso/a. Sin embargo es un blog VOCACIONAL.Y vocaciones hay muchas...
Asi que este post va para todos aquellos laicos que, junto a nosotros, codo a codo, comparten nuestra misión y nuestra vida, a menudo desde una marcada vocación matrimonial; o que, tal vez estén dando los primero pasos en el conocimiento mutuo y la opcion por un amor sin trampas que un noviazgo cristiano implica...Dedicado a ellos, va esta pequeña perla de sabiduría sioux.

Hoy que todo el mundo busca perpetuar la eterna juventud, esta leyenda ns ofrece la "receta " infalible para conservar, cultivar y hacer crecer el amor de pareja de manera tal que la lozanía, el respeto y la felicidad de los primeros días, permanezcan para siempre...

Compartimos, pues...

Cuenta una vieja leyenda de los indios Sioux que, una vez, hasta la tienda del viejo Chamán de la tribu llegaron, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Alta, la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu. - Nos amamos- empezó el joven - Y nos vamos a casar- dijo ella. - Y nos queremos tanto que tenemos miedo. -Queremos un hechizo, un conjuro un talismán. -Algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos. - Que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar a Manitú el día de la muerte. - Por favor- repitieron, ¿Hay algo que podamos hacer? El viejo los miró y se emocionó de verlos tan jóvenes, tan enamorados, tan anhelantes esperando su palabra. - Hay algo... dijo el viejo después de una larga pausa-. Pero no sé ... es una tarea difícil y sacrificada. - No importa- dijeron los dos. -Lo que sea- ratificó Toro Bravo. -Bien- dijo el Chamán-, Nube Alta, ¿Ves el monte al norte de nuestra aldea? Deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos, y deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte. Si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de luna llena. ¿Comprendiste? La joven asintió en silencio. - Y tú, Toro Bravo- siguió el Chamán-, deberás escalar la montaña del trueno y cuando llegues a la cima, encontrar la más bravía de todas la águilas y solamente con tus manos y una red deberás atraparla sin heridas y traerla ante mí, viva, el mismo día en que vendrá Nube Alta... Salgan ahora. Los jóvenes se miraron con ternura y después de una fugaz sonrisa salieron a cumplir la misión encomendada, ella hacia el norte y él hacia el sur... El día establecido, frente a la tienda del Chamán, los dos jóvenes esperaban con sendas bolsas de tela que contenían las aves solicitadas. El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas. Los jóvenes hicieron y expusieron ante la aprobación del viejo los pájaros cazados. Eran verdaderamente hermosos ejemplares, sin duda lo mejor de su estirpe. - ¿Volaban alto? preguntó el Chamán. - Sí sin dudas. Cómo lo pediste... ¿Y ahora?- preguntó el joven-. ¿Los mataremos y beberemos el honor de su sangre? - No- dijo el viejo. - Los cocinaremos y comeremos el valor de su carne- preguntó la joven. - No repitió el viejo-. Hagan lo que les digo. Tomen las aves y átenlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero... Cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres. El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros. El águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero sólo consiguieron revolcarse en el piso. Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre sí hasta lastimarse. Este es el conjuro, jamás olviden lo que han visto. Son ustedes como un águila y un halcón; si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además tarde o temprano, empezarán a lastimarse uno al otro. Si quieren que el amor entre Uds. perdure,"Vuelen juntos pero jamás atados."

CANAL DEL VATICANO